Ayer me sentiste
rozando tu cuerpo
como invasor invisible,
sutilmente impalpable.
Y mis dedos se hicieron
tus manos apasionadas.
Abrieron y cerraron puertas,
asaltaron tus caminos oscuros,
incendiaron profundidades.
Y, en el momento del delirio,
de la dicha conseguida,
sólo dije tu nombre…
y me respondió el silencio!
Giovanni Mascellaro
26 luglio 2007
Altri contenuti che potrebbero piacerti
È importante essere sempre se stessi e non accettare ostinatamente l'amore da chiunque solo per evitare la solitudine.