Para ti!

¡Oh mujer de singular belleza y gracia sin par!
Tu luz resplandece, cual sol en el firmamento azul.
Tu feminidad es una canción,
melodía dulce que a mi corazón encanta,
Un ritmo que en el alma danza,
armonía perpetua sin final.
¡Te amé y te amo, oh joya preciosa!
con un amor hondo,
un fuego que arde,
una pasión que quema como el astro rey.
Mas el destino, implacable, ha urdido su tela,
y ahora distantes estamos,
separados por un abismo inmenso.
Nuestros países, lejanos,
como astros en cielos distantes,
más aún por ti late mi corazón,
un tambor en la soledad.
Aunque la fortuna nos separó,
mi amor por ti persiste,
fuerte cual viento siroco,
dulce como el aguacero estival.
Oh mujer extraordinaria,
mi amor por ti es inmortal,
como el vaivén de las olas,
como los astros celestiales.
Y aunque distantes estemos,
mi corazón siempre contigo está,
con la dulce esperanza
de que el destino al fin nos juntará.