Hoy, la palabra silenció llenó mi estancia,
acarreando los fonemas más dulces
entre el saber y el miedo acogedor
que enfurecido vive en mi alma gris
y roja y verde y azul la que ven mis ojos,
silenciosos observadores del temor,
silenciosos escrutadores del tedio,
simples paradigmas de un inútil existir.
31 marzo 2013
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No es posible dejar de pensar en cuanto dolor puede causar quién falta a su palabra al final del viaje, siempre duele, uno, porque te faltaron, dos, porque faltaron a sí mismos y cuando quieres, también eso duele y tres, porque pretenden siempre de darnos TODA la culpa...
Y cuando vez hacia atrás descubres que no es verdad, si, tienes culpa, pero aún estas allí, a pesar de todo y sobre todo la tuya es tan pequeña que logras perdonar.